Hacer la entrada
Eliges el color —verde, azul, fucsia o cian— y tú decides qué significa cada uno: general y preferente, dama y caballero, preventa y puerta, lo que necesites. Sale con su QR y su folio.
Generas la entrada con su QR, la mandas por WhatsApp y la lees en la puerta con tu mismo celular —aunque se vaya la luz. Gratis, sin comisión, sin cuenta.
Para Android · Sin cuenta · Funciona sin internet
La gente te reporta el pago con el capture, y ese mismo capture termina haciendo de entrada. Como comprobante de pago tú lo revisas contra tu banco y listo. Pero como entrada falla: se edita en cualquier app, se reenvía a tres personas, y en la puerta no dice quién ya pasó.
No es que lo hagas mal. Es que el capture nunca fue una entrada de verdad.
Sin cuenta y sin configurar nada. Funciona aunque el local esté en una zona sin señal.
Eliges el color —verde, azul, fucsia o cian— y tú decides qué significa cada uno: general y preferente, dama y caballero, preventa y puerta, lo que necesites. Sale con su QR y su folio.
En la entrada apuntas la cámara al QR. El PASE sale del mismo color, así ves qué categoría entró. Si ya se usó o no es de tu evento, la app vibra y te avisa.
Cuántas entradas hiciste, cuántas pasaron por la puerta, a qué hora llegó la gente y el desglose por color. El número que de verdad importa: las que entraron.
Cada entrada lleva un QR único —uno entre más de 887 millones—. No se adivina, no se fabrica, no sirve reenviado. En la puerta apuntas la cámara: si es bueno, verde; si ya pasó, te avisa. Una pasada por boleto, y ya.
El capture de pago editado lo paras tú, como siempre: confirmas que la plata cayó y recién ahí generas la entrada. Taquillita no toca el dinero ni te cobra comisión — tú cobras por Pago Móvil, Zelle o efectivo. La app solo arma la entrada y la lee en la puerta.
La validación vive en tu celular, no en internet. El bajón, sin datos, sin señal —el QR se sigue leyendo igual. Mientras el teléfono tenga pila, nadie se queda afuera por culpa de la red.
Las boleteras de nube revisan contra su servidor: si se cae la conexión, su puerta se congela. La tuya no, porque la tuya nunca dependió de la conexión. Esto es el modo firma, un teléfono, el que viene por defecto.
Las boleteras guardan tus boletos y los de tu gente en una nube. Si alguien le pega a esa nube —y ha pasado— se filtra todo.
Taquillita no depende de una nube para funcionar. La app vive en tu celular y las entradas también. No hay panel central, no hay base de datos en la nube, no hay puerta remota. Lo que no existe, no se cae y no se filtra.
No es una boletera. Es tu entrada, pero con QR.
Taquillita no pregunta de qué tamaño es tu evento ni qué tan formal. Hace la entrada, la lees una vez, y ya.
La instalas, armas tu evento y cobras a tu manera. Tu evento, tus reglas, tu plata. Taquillita solo se encarga de que la entrada sea única, con su QR, y se revise en la puerta.
Si son varios en la misma entrada, los puedes poner a trabajar juntos: lo que uno vende, otro lo valida. Se unen escaneando un QR, sin cuentas ni claves.
El modo equipo se mantiene al día con internet o datos. Si se cae la red, cada teléfono sigue leyendo solo y se ponen al día al reconectar. Para puerta única y offline total, el modo firma de arriba es lo que necesitas.
Taquillita nació en los circos de México y la hace una sola persona. Hoy sirve para lo que tú organices en Venezuela —tu bingo, tu tarima, tu recaudación—. Tu forma de correr la voz y tu forma de cobrar se quedan igual. Taquillita nada más le pone la entrada que viaja.